China ha llevado a cabo, según informes, la prueba final de un misil hipersónico aire-aire ultrasecreto, un desarrollo que podría amenazar significativamente al avanzado bombardero sigiloso B-21 Raider de los Estados Unidos. Este avance, si se confirma, coloca a China a la vanguardia de la tecnología de misiles hipersónicos y plantea nuevos desafíos a las dinámicas militares globales.
Las pruebas de resistencia al calor preparan el camino para el despliegue
Según el South China Morning Post, citando a científicos involucrados en el proyecto, el misil pasó por rigurosas pruebas de resistencia al calor en un túnel de viento calentado por arco. Esta instalación de última generación simula condiciones extremas similares a las que se experimentan durante la reentrada de naves espaciales o aterrizajes en Marte, subrayando el diseño avanzado del misil.
“Al calentar el gas con un arco eléctrico, [este tipo de túnel] puede generar flujos de aire caliente que alcanzan miles a decenas de miles de grados Celsius,” explicaron Cheng Gong y Huang Yimin de la Academia de Misiles Aerotransportados de China. Sus comentarios destacan la capacidad del misil para soportar las condiciones severas de las velocidades hipersónicas, clave para su viabilidad operativa.
Esta prueba final marca la culminación de la fase de desarrollo del arma, allanando el camino para la producción en masa y el eventual despliegue por parte del Ejército Popular de Liberación (PLA).
Una primera mirada a las capacidades del arma hipersónica
El informe ofrece la primera confirmación oficial de la existencia de este misil aire-aire hipersónico, que Pekín había insinuado anteriormente en diciembre de 2023. En ese momento, expertos militares chinos afirmaron que el arma estaba diseñada específicamente para atacar aviones avanzados de EE. UU. como el B-21 Raider, el próximo bombardero furtivo de la nación.
Las simulaciones chinas indican que el B-21 Raider, aunque altamente avanzado, podría ser vulnerable a cabezas nucleares lanzadas desde el espacio cercano o altitudes superiores a 100 kilómetros (62 millas). Esto sugiere que el PLA puede haber superado un desafío técnico significativo: mantener la comunicación y el control de un misil que viaja a velocidades hipersónicas y cerca de la atmósfera terrestre.
Implicaciones para la seguridad global y la estrategia de defensa de EE. UU.
La exitosa prueba de este misil tiene implicaciones de gran alcance. Las armas hipersónicas son notoriamente difíciles de interceptar debido a su increíble velocidad, maniobrabilidad y trayectorias de vuelo impredecibles. Este avance podría darle a China una ventaja decisiva en la superioridad aérea, complicando las estrategias de EE. UU. que involucran bombarderos furtivos como el B-21 Raider.
El B-21, diseñado para penetrar en espacios aéreos altamente disputados y evadir la detección, representa una piedra angular de la estrategia de disuasión de Estados Unidos. El nuevo misil hipersónico desafía directamente esta capacidad, potencialmente neutralizando una ventaja clave de EE.UU.
El creciente arsenal de tecnología hipersónica del PLA
Este misil hipersónico es solo una de las muchas innovaciones dentro del rápidamente avanzado arsenal militar de China. El país ya ha demostrado capacidades significativas en vehículos de planeo hipersónico y misiles de largo alcance, mostrando su compromiso con el desarrollo de sistemas de armas de próxima generación.
Los expertos señalan que este último desarrollo es parte de una estrategia china más amplia para contrarrestar los activos militares de EE.UU. y lograr paridad—o incluso superioridad—en áreas clave de la tecnología de defensa.
¿Qué sigue?
La exitosa prueba de este misil aire-aire hipersónico señala que la producción y el despliegue podrían ser inminentes. Aunque el PLA no ha divulgado cronogramas específicos, la finalización del arma se alinea con las ambiciones más amplias de China para modernizar su ejército para 2035.
Para los EE. UU. y sus aliados, este avance subraya la urgente necesidad de invertir en tecnologías de contrahipersónicos y fortalecer las defensas contra amenazas emergentes. El Pentágono ya ha priorizado el desarrollo hipersónico, pero el rápido progreso de China sugiere que la carrera está lejos de haber terminado.