Con los playoffs en juego, Marcus Mariota se destacó y entregó una emocionante victoria en el último segundo que aseguró la clasificación de los Washington Commanders a los playoffs.
Los Washington Commanders demostraron una vez más por qué el fútbol es el deporte de equipo por excelencia, logrando una victoria de infarto en la Semana 18 contra los Dallas Cowboys. Mientras se esperaba que los reflectores brillaran sobre sus titulares, fue el mariscal de campo suplente Marcus Mariota quien robó el espectáculo, entrando en acción y entregando cuando su equipo más lo necesitaba.
Mariota se eleva a la ocasión
Con el mariscal de campo titular Jayden Daniels descansando antes de la postemporada, Mariota tomó el control después del medio tiempo y convirtió el juego en su propio carrete de momentos destacados. Calmado bajo presión y con el tiempo corriendo, Mariota orquestó una última jugada impecable, culminando en un preciso pase de touchdown a Terry McLaurin en los últimos segundos.
La jugada no solo selló la victoria de los Commanders por 27-24, sino que también aseguró el sexto puesto en los playoffs de la NFC.
“Que eso suceda y que él entregue al final, eso fue un gran asunto,” dijo el entrenador en jefe de los Commanders, Dan Quinn, en su conferencia de prensa posterior al juego.
El valor del trabajo no visto
Quinn no solo elogió la actuación decisiva de Mariota; también destacó la dedicación y preparación que hicieron posible este momento.
“Es un compañero de equipo increíble,” dijo Quinn. “Fue divertido celebrarlo hoy por el trabajo que hace tras bambalinas, el trabajo no visto. Se necesita mucho para estar listo así.”
Quinn señaló específicamente las repeticiones adicionales de Mariota en los ejercicios de dos minutos durante las prácticas del viernes como un factor clave en su preparación. Esta incansable preparación, combinada con el esfuerzo colaborativo de sus compañeros de equipo, dio sus frutos de manera significativa.
Desglosando la última jugada
La última jugada de los Commanders mostró la calma y precisión de Mariota. Con el tiempo corriendo, movió metódicamente la ofensiva hacia el campo, gestionando el reloj a la perfección.
“Desde acercarnos a la zona de gol hasta la gran jugada, y luego detener el reloj—teníamos, creo, seis segundos restantes,” explicó Quinn. “Hay un tiempo específico al que queremos llegar a ese lugar, decidiendo si podemos lanzar uno o si necesitamos patear y dirigirnos a la prórroga. Saber que siempre está listo para esos momentos, habiéndolo practicado tan a menudo, es un gran asunto.”
¿El resultado? Un pase ganador del juego a McLaurin, enviando a los aficionados de los Commanders a la locura y asegurando que sus sueños de postemporada se mantuvieran vivos.
Más que solo un respaldo
La actuación de Mariota no solo fue un testimonio de su habilidad, sino también un recordatorio de la importancia de la preparación y la perseverancia. Después de pasar gran parte de la temporada en un papel de apoyo, aprovechó su momento y rindió de una manera que pocos respaldos podrían.
A medida que los Commanders se dirigen a los playoffs, las contribuciones de Mariota son un poderoso ejemplo de la mentalidad de equipo que define su éxito. En una liga donde la preparación se encuentra con la oportunidad, el momento de Mariota en el centro de atención es prueba de que ningún papel es demasiado pequeño para tener un gran impacto.